- 15 de septiembre de 2026
VeriFactu: la cuenta atrás entra en su fase decisiva
La implantación de los nuevos requisitos para los sistemas informáticos de facturación vuelve a situarse en el calendario de empresas, autónomos y asesorías. Tras las ampliaciones de plazo, el mensaje práctico es claro: ya no conviene trabajar con la expectativa de una nueva prórroga.
El calendario oficial vigente fija dos fechas clave. Los contribuyentes del Impuesto sobre Sociedades deberán tener sus sistemas adaptados antes del 1 de enero de 2027. Para el resto de obligados tributarios incluidos en el Reglamento, entre ellos autónomos que desarrollen actividades económicas, la fecha será el 1 de julio de 2027.

No es solo un cambio de programa
La normativa conocida de forma habitual como VeriFactu no se limita a incorporar un botón nuevo en el software de facturación.
El Reglamento aprobado por el Real Decreto 1007/2023 exige que los sistemas informáticos que soportan procesos de facturación garanticen la integridad, conservación, accesibilidad, legibilidad, trazabilidad e inalterabilidad de los registros.
En la práctica, esto supone que las facturas deberán generarse con sistemas preparados para dejar constancia de cada registro, evitar alteraciones no justificadas y permitir una trazabilidad técnica mucho más estricta.
El período actual ya es tiempo de pruebas
La AEAT ha señalado que el período previo a la entrada en vigor obligatoria funciona como fase de pruebas.
Esto permite a empresas y profesionales revisar sistemas, comprobar si el software está adaptado, valorar la modalidad de funcionamiento y corregir incidencias antes de que llegue la obligación real.
Para los despachos, septiembre es un momento especialmente adecuado para ordenar este trabajo. Esperar al cierre del año puede convertir una adaptación técnica en una urgencia fiscal y operativa.
Qué deberían revisar ya las asesorías
La adaptación a VeriFactu no afecta solo al proveedor del programa. También exige una revisión interna de procesos.
Las asesorías deberían identificar qué clientes utilizan programas de facturación propios, hojas de cálculo, soluciones antiguas, aplicaciones sectoriales o sistemas conectados con tiendas online, TPV o plataformas de gestión.
También conviene revisar si el proveedor del software ofrece declaración responsable, si el sistema permitirá cumplir con los requisitos técnicos y si las facturas incorporarán los elementos exigidos, como el código QR y, cuando proceda, la referencia correspondiente a la modalidad VeriFactu.
El riesgo de dejarlo para el final
La experiencia con otros cambios tecnológicos tributarios demuestra que el problema rara vez está solo en la norma. El verdadero atasco aparece en la implantación: migraciones, formación del personal, pruebas con clientes, configuración de series, integración con contabilidad y revisión de procedimientos.
Por eso, el papel de los despachos será clave. No se trata únicamente de informar de una fecha, sino de acompañar al cliente en una transición que afecta a su forma diaria de facturar.
Una obligación que ya está en el horizonte inmediato
VeriFactu entra en una fase en la que la planificación deja de ser recomendable y pasa a ser urgente.
Para las asesorías, el recordatorio es directo: revisar ahora los sistemas de facturación de los clientes puede evitar incidencias, prisas y errores cuando llegue la fecha de aplicación obligatoria.
Esta vez, la mejor estrategia no es esperar a ver qué pasa. Es llegar preparados.