Más impuestos a los combustibles y rebaja de cotizaciones a sueldos bajos

El organismo reclama más atención para parados de larga duración, lucha contra la temporalidad abusiva y avanzar en la unidad de mercado
España debe mejorar la eficiencia y progresividad de su sistema tributario y adoptar medidas para reducir la dualidad de su mercado laboral, también debe gravar más los combustibles para reflejar mejor su impacto medioambiental, luchar contra el abuso en la contratación y volcarse en los parados de larga duración (los que llevan más de un año en el desempleo). Son algunos de los deberes que la OCDE pone a nuestro país en su último informe «Apuesta por el crecimiento 2019», hecho público ayer.

El organismo internacional reclama a España que mejore la eficiencia de su sistema tributario. Entre sus recomendaciones figura un aumento de los impuestos a los combustibles con el fin de reflejar mejor el coste medioambiental de las emisiones contaminantes. Una nueva vía de ingresos que también justifica en el hecho de que nuestro país figura en el grupo de los que menos recaudan por tributos verdes.

La OCDE llega a la conclusión de que la fiscalidad en España está muy centrada en los impuestos al trabajo, es decir en el IRPF y las cotizaciones a la Seguridad Social, y es de la opinión de que las exenciones y deducciones que aún existen están minando la capacidad recaudatoria. El club de los países ricos apuesta por que España reduzca las exenciones y deducciones que aún existen en el IRPF y también aconseja que se supriman los tipos de IVA reducido en productos que resultan «regresivos». A cambio de estas subidas de impuestos, insta a España a recortar las cotizaciones a la Seguridad Social para los trabajadores con sueldos bajos que sean contratados de forma indefinida.

En su informe, el organismo que dirige Ángel Gurría dice que España todavía sigue lejos en PIB per capita respecto a los países más ricos de la OCDE debido a una menor productividad y un mayor paro. Y denuncia que la desigualdad de ingresos ha aumentado desde 2007 y continúa por encima de la media de la OCDE, «en parte debido al elevado desempleo y a la caída de ingresos en los hogares de rentas bajas». Según sus datos, el 20% más pobre gana solo un 6% del total de los ingresos, lejos del 9% que obtienen en los mejores países.

Débil productividad

Las reformas realizadas en España en el periodo 2017-2018 han sido «limitadas», subraya el organismo. Pese a que se han seguido aprobando medidas para intentar reincorporar a los parados al mercado laboral, la implementación de estas iniciativas «se retrasa». Y aunque «se debería hacer más en esta área, sobre todo para ayudar a los parados de larga duración», la OCDE fija una nueva prioridad para España: hay que mejorar la innovación de la economía. ¿Con qué objetivo? «Se justifica por el débil crecimiento de la productividad y el declive sustancial del gasto en innovación», sostiene.

«La productividad se puede mejorar mediante el desplazamiento de los impuestos hacia aquellas figuras que lastran menos la actividad, elevar la competencia, reforzar los resultados educativos y mejorar la innovación», destaca la institución con sede en París. Es partidaria también de «mejorar la movilidad laboral, y el acceso a la formación profesional reduciría las desigualdades del mercado de trabajo e impulsaría las habilidades».

Como ya informó ABC, la economía sigue destruyendo productividad, terreno en el que este indicador entró en 2018 por primera vez en veinte años. Una caída que se produce en un momento en el que los sueldos comienzan a remontar en España después de los recortes y la moderación que impuso la crisis.

Formación dual

El sistema educativo es protagonista en el informe de la OCDE, que insiste en la necesidad de mejorar los resultados y en el gasto en innovación e I+D. «Pese a reducirse, el abandono escolar sigue alto y hay que alinear mejor las habilidades de los trabajadores con las necesidades futuras del mercado laboral», afirma. Defiende igualmente una mejor calidad en la enseñanza en la universidad y el aprendizaje con prácticas en el trabajo.

Así, insiste en que la formación profesional se siga reformando y en que se extienda el modelo de formación profesional dual, que combina estudios con trabajo, un caso de éxito en países como Alemania, Suiza, Finlandia y Austria que no está teniendo en España el éxito deseado. Es partidario también de mayor participación de los empleadores en el diseño de los contenidos formativos que se impacten en España.

Respecto al gasto en I+D, la OCDE defiende que se refuerce su evaluación; que los fondos se destinen menos a préstamos y más a subvenciones directas basadas en resultados y que se coordinen las políticas nacionales y las de las comunidades. Y pone el foco en el papel que juegan las universidades. De ellas dice que se fomente una mayor especialización y tamaño. ¿Y cómo se hace esto? Según la OCDE, repartiendo los recursos en función de los rendimientos obtenidos, sometiendo a la universidad española a un examen que la compare con las mejores prácticas internacionales, y ampliando las oportunidades para los investigadores cualificados.

Despido de los temporales

La elevada temporalidad en el empleo es un clásico en todos los informes que realizan los organismos internacional, también de la OCDE. En esta ocasión anima al Gobierno a luchar contra los abusos en el empleo de corta duración y también aboga por una reforma del mercado de trabajo que recorte la diferencia existente entre las indemnizaciones por despido de los contratos temporales y las de los indefinidos.

Y por último, el organismo insiste en que se eliminen las barreras legales que existen en la actualidad al crecimiento del tamaño de las empresas, que se refuerce la Ley de Unidad de Mercado, aunque reconoce que es compleja de aplicar, y que se liberalicen los servicios profesionales, una asignatura pendiente que se arrastra en España ya desde hace años.

FUENTE: ABC